domingo, 8 de agosto de 2010

Barceloneta: playa urbana

Las ventajas de vivir en una ciudad en la que, en 20’ desde casa te llegas a la playa, es que, te levantas un domingo, no localizas a la amiga con la que habías medio quedado y decides irte tú sola. Con lo imprescindible en la bolsa -esto es, la T-10, llaves, crema solar, 4 €, kleenex, un libro, agua con limón y una pieza de fruta - bajo hasta Drassanes y de allí, andando hasta la Barceloneta. Con todo el encanto del barrio de la Barceloneta, la Barcelona turística ha convertido la playa en un espacio de lo más particular. Para los que no la conozcáis, deciros que es la playa urbana, super cool, que tenemos en esta mediterránea ciudad. Llena de chiringuitos, que por lo que sé, es tipycal spanish, con música y un ambiente que pretende emular esos chill out rollo Ibiza, y que tanto molestan cuando uno va a relajarse a la playa. Otra característica de esta playa urbana, es el zoco en el que, con el paso de los años, se ha convertido. Recuerdo cuando iba, hace muchos años y había quién te ofrecía agua, coca-cola y patatas, como mucho. Ahora, no falta de casi nada. Los famosos lateros con su tonillo “Coca-cola, cerveza, agua, Fanta, beer”, los que te ofrecen pareos (he de reconocer que hace años le compré uno muy mono a unas gitanillas), los que te quieren hacer un tatuaje (de hena, esos sí. No vaya a ser que la canícula te haga perder la cabeza y luego te arrepientas), las que te quieren hacer unas trencitas, las masajistas chinas que por, creo 5-10€, le pegan un viaje a tu espalda y piernas. Dudo que ninguna tenga el título homologado y si tenéis algo serio, os recomiendo buscar a un fisioterapeuta titulado. En fin, que si vais a esta playa en busca de paz y relax, tendréis que hacer un esfuerzo y abstraeros con el sonido de las olas del mar. Ah! Y por si acaso, no dejéis vuestras pertenencias sin vigilancia. Por desgracia, una ciudad tan turística como Barcelona también hace que muchos vuelvan a casa, con un mal recuerdo.Pero bueno, no todo va a ser negativo. El contacto con el mar, la brisa marina, la arena, los barcos en el horizonte, el azul del cielo, todo invita al relax…y a tan sólo unas paradas del metro!

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