sábado, 27 de septiembre de 2014

martes, 23 de septiembre de 2014

Vida exterior

Las hojas en el suelo que anuncian el otoño inminente, me han hecho reflexionar sobre la vida exterior y la vida interior. De hecho, ver cómo dejan una alfombra dorada, me evoca la confortabilidad de estar dentro de casa, los espacios acogedores y en los que, una podría quedarse horas y horas. Y también me evocan la necesidad que siento de captar la belleza de la vida exterior. Como las estaciones, mi vida me ha llevado a etapas donde tenía más necesidad de vida interior que de exterior. No es que no tuviera vida exterior, si no que que me daba cuenta de que tenía que hacer un trabajo interior para tener una verdadera vida exterior, de calidad, con substancia. Sin embargo, al contrario que las hojas que dejan un bonito paisaje, tenía que pulir algunos aspectos, antes de sacar lo mejor de mí misma. A veces, lo que vivimos puede dejar una huella que necesita de un tiempo de introspección, hasta que nos deje ver que todavía hay espacio para la luz del sol.

Ahora el resultado de aquel tiempo y especialmente de los últimos años, hacen que tenga más necesidad de vida exterior, sin dejar de lado la vida interior.

lunes, 22 de septiembre de 2014

Último día de verano

 En la calle Libreteria me gustaría coger uno de estos globos y viajar muy lejos...
 En la calle Ferran, el detalle de las florecitas me hace olvidar la incomodidad para coger la taza
 Sí, la figura que combina rallas y parece salir de la bandeja de pastas soy yo
Incluso lloviendo y con apenas público, la OBC ha tocado esta mañana

lunes, 15 de septiembre de 2014

domingo, 7 de septiembre de 2014

Necesito vacaciones de dar vacaciones

Siento que necesito vacaciones de 'dar vacaciones'. El mes pasado ha sido muy intenso, por lo que me he quedado sin vacaciones de verano, trabajando de facilitar las vacaciones a los turistas que vienen a la ciudad.  Aunque no puedo decir que es un trabajo duro, siento que después de unos meses me falta ese espacio de desconexión, fuera de la ciudad, pasar un tiempo rodeada de naturaleza. Dejar de pasar por calles llenas de gente y de abrirme paso cuando tengo prisa por las zonas más turísticas, metro arriba y abajo y solo ver edificios, asfalto y coches.
Necesito ver verde, aire puro, cielos abiertos y montañas. Casi que necesito un balneario, uno de esos a pie de montaña, unos días de auténtico relax, bañandome en aguas termales, bebiendo energizantes zumos de frutas, con lo mínimo imprescindible, con muebles de auténtica madera. Contemplar la inmensidad de las montañas, nevadas, escuchando el silencio, fundiéndome con el paisaje.